Liderazgo
Es una habilidad de la inteligencia emocional.
En principio, existen dos tipos de líderes: uno es el líder nato, que ya trae en su bagaje las competencias de la inteligencia emocional necesarias para ejercer su rol de liderazgo con éxito.
El segundo es el líder que se forma y en el cual se encuentra la mayoría de las personas.
Hoy voy a abordar una faceta y lo voy a hacer en función de una frase que espero se graben porque es muy importante:
Se delega la tarea, se comparte la responsabilidad.
Esto significa que el líder le asigna una tarea a una determinada persona o colaborador en quien confía y supone que cumple los requisitos para cumplir dicho encargo.
El error de muchos líderes es que, una vez que ya asignaron la tarea, se olvidan hasta que llega la hora de revisar los resultados.
Dichos resultados pueden ser mediocres o contrarios a los que el líder espera.
Es necesario llevar a cabo un proceso de supervisión progresiva: muy intensa al principio y después ir disminuyendo en tiempo y frecuencia la intervención del líder.
Cuando se presente una situación en que la persona a la que se le asignó la tarea no la cumple en su totalidad u obtiene resultados negativos, es indispensable que se sienten ambos y que el líder, con una técnica mayéutica, logre que el subalterno identifique qué fue lo que faltó, sobró o hizo equivocadamente.
Si el líder le dice: «Te equivocaste en esto o en lo otro», el subalterno se va a poner en posición defensiva y no va a entrar la enseñanza.
Esto es aplicable a cualquier liderazgo en una empresa o institución y a cualquier nivel.
También es aplicable a la formación de los hijos o menores a nuestro cargo. Si el chico se equivoca o hace algo erróneo, es necesario que él analice la situación para que identifique en dónde y por qué se equivocó. Bien puede ser necesario que acepte su responsabilidad si transgredió una regla o norma establecida en la dinámica familiar.
Cuando estudiamos liderazgo situacional, vimos que había cuatro niveles de aprendizaje en cuanto a la capacitación para dejar de necesitar una supervisión estrecha.
Esto puede ser relativo. Lo importante es:
Que el subalterno identifique su error o qué fue lo que faltó o sobró en su acción.
Que lo verbalice en voz alta delante del líder.
Que diga cuál era la acción conveniente para que la tarea se llevara a cabo con éxito.
Que aporte soluciones para resolver las consecuencias del error cometido.
Que el líder aprenda que es indispensable mantener un proceso de supervisión con esa persona, en un principio completa, y después podrá disminuirla.

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