Recibir la estafeta
Cuando muere uno de los padres o la persona que nos haya creado, una de las tareas a realizar es recibir la estafeta.
La persona que se fue tuvo un rol importante en nuestra vida, ayudó a nuestra formación, en forma principal, con su ejemplo más que con sus palabras.
Encontrar el sentido de vida de nuestros padres fallecidos, las personas que nos criaron en su lugar, es indispensable para poder encontrar nuestra paz y poderles dar la paz a ellos.
El camino más corto para encontrar el sentido de su vida es identificar cuál fue su misión. Todos tenemos una misión que cumplir en esta vida. Identificar nuestra misión es darle sentido a nuestra vida.
Con mucho cariño y mucha gratitud, revisemos cuál fue la misión de nuestro padre o madre que murió. Esa fue la que le dio sentido a su vida.
Nosotros podemos recibir la estafeta y, por ejemplo, si su misión fue ayudar a los demás y dejaron algunas obras inconclusas, como una fundación que está iniciando, o el apoyo a una ONG o algún grupo específico que adolezca de algunas carencias considerables, nosotros podemos tomar la estafeta y, si no es una labor con la que nos identifiquemos, encontrar a la persona indicada para que ocupe la dirección de la fundación que ellos iniciaron o continúe con la tarea en la que ellos pusieron las bases.
Así podremos platicar con ellos, con el papá o la mamá, y decirle: «Tu misión en la vida seguirá produciendo beneficios a través de esta persona o la otra».
Si nuestra misión coincide con la de ellos, podremos entonces tomar la estafeta en propia mano y continuar con su misión, haciendo la nuestra y agradeciendo nuestro sentido de vida.
Es importante recordar que podemos hablar con nuestros seres queridos cuando hayan fallecido y platicarles nuestras inquietudes, lo que nos pasa o nos preocupa, nuestros logros y, SOBRE TODO, AGRADECER su ejemplo y las acciones con que cumplieron su misión siempre.

Comentarios